JUAN RULFO ESCRITOR

Se trata de una serie de cuentos de los que ocho se publicaron previamente en revistas (América y Pan, entre otras), a partir de 1945. Una beca del Centro Mexicano de Escritores permite a Rulfo escribir los siete restantes que, con los anteriores, se incluyeron en el libro aparecido en 1953. Otros dos cuentos se agregaron a partir de la edición de 1970.
Juan Rulfo lleva a cabo en la década de 1940 la escritura de sus primeros textos literarios. El primero, fragmento de un proyecto que nunca concluiría, lo publica en la revista Américade la ciudad de México en 1945, y en ésta y Pan, editada en Guadalajara, dará a conocer un total de siete cuentos. Rulfo mismo cuenta la historia:
“En 1942 apareció una revista llamada “PAN”, que por su peculiar sistema me dio la oportunidad de publicar algunas cosas. Lo peculiar consistía en que el autor pagaba sus colaboraciones. Allí aparecieron mis primeros trabajos. Y si no fueron muchos se debió únicamente a que carecía de los medios económicos para pagar mis colaboraciones.
“Más tarde pasé a colaborar en América, revista antológica, donde al menos no cobraban por publicar… En 1952 obtuve una beca de la Fundación Rockefeller, establecida en México un año antes. Mediante esa beca y con el apoyo generoso de Margaret Shedd, directora del Centro Mexicano de Escritores, logré dar forma y publicar el libro de cuentos titulado El Llano en llamas…”
A los siete cuentos publicados en las revistas mencionadas agregó Rulfo ocho para la edición de 1953, que resultó de su beca en el Centro Mexicano de Escritores. En 1955 publicó dos más en un suplemento cultural, incorporándolos a la colección de El Llano en llamas en 1970, que actualmente consta de 17 cuentos: “Nos han dado la tierra”, “La Cuesta de las Comadres”, “Es que somos muy pobres”, “El hombre”, “En la madrugada”, “Talpa”, “Macario”, “El Llano en llamas”, “¡Diles que no me maten!”, “Luvina”, “La noche que lo dejaron solo”, “Paso del Norte”, “Acuérdate”, “No oyes ladrar los perros”, “El día del derrumbe”, “La herencia de Matilde Arcángel” y “Anacleto Morones”.
El cuento “Luvina” ha sido considerado un precursor de Pedro Páramo, mientras “Diles que no me maten” o “No oyes ladrar los perros” son incluidos por muchos lectores entre las obras maestras de la cuentística universal. Otros admiran la complejidad de “El hombre” o la ironía presente en “Nos han dado la tierra”, “El día del derrumbe” o “Anacleto Morones”. En todos los cuentos de la colección, por lo demás,  está presente esa peculiar mezcla de habla popular, poesía y alta literatura que es característica de la escritura de Juan Rulfo, incluyendo su novela Pedro Páramo.
Elías Canetti era un gran admirador del cuento “¡Diles que no me maten!, al que consideraba una de las cumbres de este género literario. En 1982, en Berlín, Rulfo y Günter Grass leyeron en público, ante un auditorio lleno, las versiones en español y alemán de “No oyes ladrar los perros”. Esta sesión calificada como memorable por los asistentes y la prensa de la época.